Vamos a volver a hacer berenjenas rebozadas, pero esta vez con un truco para que nos queden crujientes y absorban mucho menos aceite, que es utilizar cerveza, así que vamos allá con la receta.

Siempre las he dejado a remojo en leche, pero esta vez he probado con la cerveza, tras leer el truco en el blog "Directo al paladar", y he deciros que sí, que funciona.

Empezaremos cortando las berenjenas en rodajas o en bastones, como más os gusten. 

A continuación las colocamos en una fuente y las cubrimos de cerva, dejándolas así unos 20 minutos más o menos.

Seguidamente las sacamos y las colocamos sobre papel absorbente.

Sin que queden del todo secas, las pasamos por sal,  enharinamos y las hacemos saltar  por un colador para eliminar el exceso de harina.

Las freímos en aceite bien caliente y al sacarlas las colocamos de nuevo sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Crujientes por fuera y tiernecitas por dentro. Prueba superada. 

berenjenas crujientes

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